
La tolerancia cero con el alcohol fue una de las primeras medidas lanzadas por Walter Saieg una vez a cargo del Ministerio de Seguridad provincial. El objetivo: reducir los accidentes en rutas atacando una de sus causas con multas que pueden llegar a 12 mil pesos, triplicando las sanciones anteriores a la medida.
Distintos referentes del sector gastronómico y nocturno local coinciden en que si bien los controles son necesarios, se nota un cambio de hábitos a la hora de consumir bebidas alcohólicas en cada salida. Es más, también hace que la gente se plantee seriamente un desplazamiento hacia otra localidad.
“Obviamente que afectó, sobre todo la gente que viene de Córdoba hacen causa común y eligen un conductor designado o no toman nada”, opinó Maximiliano Buchiell, del Bistró del Alquimista. Más pesimista es la visión de Guillermo Omega del Gran Vadori: “Sí, el consumo ha bajado mucho y ha bajado la asistencia. Para el caso nuestro la gente prefiere quedarse en Córdoba para evitar el control policial. Hubo una gran confusión con la Tolerancia Cero, muchos creyeron que empezaba el 1 de enero y eso nos hizo caer muchas reservas de Año Nuevo”. Omega no solo se quejó de los efectos, sino del criterio para aplicar la medida misma: “Esto no existe en ninguna parte del mundo y va a afectar mucho al turismo, además te comés una ensalada y tiene vinagre. Hoy veo que la gente se cuida”.
Asado con gaseosa
Las parrillas también sintieron el impacto: “afecta porque la gente no puede tomar. Siempre se escuchan las bromas para el que queda designado como conductor”, explicó Ariel Aguirre, de la Parrilla de Juan. Según reveló, la demanda “es similar a antes en cuanto al consumo”, aunque sí nota que “la gente tomó conciencia”.
La noche ¿no perdió espuma?
Desde el bar Benito Antonio, Nicolás Fernández negó una baja en el consumo de alcohol: “El bar se sigue moviendo. La bebida nos da el consumo a nosotros, no se ha notado la baja. La gente no pide cervezas sin alcohol o más gaseosas, sigue pidiendo lo mismo”. Quien si notó la diferencia fue José Granja, de los boliches Up y 8mm. Sin embargo, se pronunció a favor de la medida y no acusó el golpe en su negocio, más bien prefirió achacárselo a la mala temporada: “Yo no veo que la gente de Alta Gracia que muchas veces sale afuera, se cuide más si tomó. Lo que sí veo es menos afluencia de gente de otras ciudades. Mucha gente sale caminando en Alta Gracia. La medida me parece perfecta, genera más conciencia. Hay menos consumo, pero porque es un verano medio flojo”.
En un fin de semana en temporada turística promedio, la Policía Caminera puede labrar 180 actas de infracción con las multas correspondientes. Las sanciones pueden ir de los 2.000 a los 12.000 pesos.
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