Editorial

Que se rompa, pero que no se doble

El giro que tomó la causa donde se lo acusa al ex intendente Mario Bonfigli por coimas desde el año 2005, significa -sin dudas- una bocanada de aire fresco para muchos, pero un mal trago para otros. Más allá de las apreciaciones personales que puedan surgir en torno a la imagen y la labor política de Bonfigli, es innegable que sigue siendo el máximo referente del radicalismo local; por lo que el hecho de que pudiera limpiar definitivamente su imagen y volver al ruedo, es una piedra en el zapato no sólo para los correligionarios que desde hace mucho tiempo intentan posicionarse, sino también para un buen sector del peronismo que aún no encuentra un referente que reemplace a la dupla Walter Saieg- Facundo Torres, los únicos que -hasta el momento- lograron subir un escalón a lo largo de los últimos años en Alta Gracia.

Las declaraciones que dio este lunes el apoderado de la empresa Jumagra, Guillermo Grabich despertaron la sonrisa cómplice de varios en la sala V del Crimen. Grabich dijo claramente “ahí (por la reunión con el intendente y demás funcionarios), a mí nadie me dijo tenés que pagar 50 mil pesos o lo que sea. De lo que sí se habló es de realizar alguna obra en colaboración con la Municipalidad como suele suceder con numerosas empresas en la provincia de Santa Fe, que colaboran en mantener plazas públicas”, manifestó; y agregó que el recurso legal (la denuncia contra Coggiola, Oviedo y Bonfigli) fue decisión de Zeverín. La frase resonó en la sala de audiencia y significó muchas cosas. “Para nosotros, el juicio ha terminado”, dijo Miguel Ortiz Pellegrini, abogado defensor del ex intendente, pensamiento lógico, ya que ésto lo deja literalmente fuera de la causa.

La inhibición política de Bonfigli, una de las penas que podría tener en caso que el Jurado confirmara su culpabilidad, despertaba muchas suspicacias. En su momento, el propio Bonfigli dijo que este fue y es un tema político, y…seguramente no se equivocó. ¿A quién le conviene entonces que su imagen quede limpia? Sin dudas, más allá de los intereses personales, el propio radicalismo se vería envuelto en un verdadero escándalo si el máximo referente sale de la sala V con el cartel de “Culpable”, por lo que muchos se están manejando al filo hace años: por un lado lo acompañan, y por otro arreglan con quienes quisieran que desaparezca de la vida política. También podría convenir su regreso al propio Saieg, quien dijo muchas veces que volvería al juego local en 2019, y para eso inevitablemente necesita un digno oponente.

Lo cierto es que la sentencia del juicio (que se lleva adelante mediante jurado popular) se postergó para después de la feria de Tribunales. “Motivos personales” adujo el fiscal; sin embargo, debe tener igual peso en esta decisión el hecho de que la Justicia siente un precedente y condene -en el caso que a esa decisión arribara el tribunal- a un funcionario político, sin dudas, un caso casi inedito en la Argentina. Todavía queda una carta por jugar, y es que al inicio mismo de la primer audiencia, los abogados aclararon que la causa ya prescribió, por lo que si no saliera favorable, se podría apelar a ese pequeñísimo detalle.

Mientras tanto, el ex intendente dice estar “tranquilo” y aguarda a que “las cosas se acomoden solas” ¿solas?. Habrá que ver de qué manera se rearma el radicalismo tras la decisión judicial y cómo acomodan las piezas en un partido que sigue teniendo fuertes líneas internas y poco tiempo de juego.

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