Algunas veces serán imprevistos. Otras son obras necesarias. A veces avisan por Twitter, alguna pocas a la prensa. Pero casi todos los días EPEC corta el servicio, deja a vecinos sin luz, empresas sin poder trabajar, profesionales de la salud sin poder atender.
Si tenés suerte de tener algo de batería o internet y además el privilegio de poder contar con datos, podés chequear por redes sociales hasta cuándo el corte seguirá. Si podés de esta forma organizar tu vida personal, profesional o empresarial.
Por siglos vivimos sin luz, es cierto, pero ya se volvió un servicio básico.
Por siglos vivimos sin luz, pero tampoco pagábamos esas tarifas que para muchos implican sacrificios para luego vivir casi a diario estos cortes de horas, repentinos en feriados y días laborales, en un barrio, en tres o en toda la ciudad. Mientras los trabajadores hacen lo que pueden para emparchar y solucionar bajo las quejas de los vecinos que, a menudo e injustamente, vuelcan allí sus quejas.
No hay que matar al cartero, hay que lograr un servicio acorde al sacrificio económico que implica.
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