
Una gran cantidad de chicos concurrió a la edición 2017 de lo quinchos, entre polémicas y preocupación por la escasez de participación, ya que hubo sólo tres quinchos y cinco colegios. De alguna forma, este evento, considerando que no hay festejo multitudinario y municipal del Día de la Primavera en nuestra ciudad, así como en otras localidades cercanas, continúa siendo un espacio para jóvenes, aunque con cada vez más limitaciones.
El municipio participó en forma activa con la diagramación del armado y de la actividades. Hubo bandas en vivo, Reina y Facha, competencias académicas, coreografías, y elección del mejor quincho; hubo, además, distintos torneos de fútbol y vóley. Dentro de cada quincho, se llevó a cabo la venta gastronómica de distintas opciones pensadas por los chicos como panchos, conos de papas, choripanes, hamburguesas, y un menú de opción libre desarrollado por cada uno. El objetivo final era recaudar fondos para los viajes de estudio, aunque ya adelantaron que, a duras penas, se taparán los gastos.
¿Desinterés?
Desde hace algunos años se viene hablando de que manera “rever” los quinchos estudiantiles, no como una forma de erradicarlos, pero sí, para plantearlos de otro modo; aunque hasta el momento no hubo novedades sobre el tema. El intendente municipal, Facundo Torres, afirmó al respecto: “no veo que los quinchos despierten interés entre los jóvenes como antes, ya que son muy pocos los que participan”. Habló de cierto desinterés de los propios alumnos y de un tema “complejo” de enfrentar. Lo cierto es que las barreras de los precios elevados (unos 40 mil pesos por quincho) y eventos que no acompañan el avanzar de los tiempos, convocatorias muy sobre la hora y el no tener en cuenta las nuevas tendencias juveniles, apagan -de seguro- la participación espontánea de los más jovencitos.
Desde la última comisión afirmaron, en tanto, que “es preciso crear estructuras de apoyo y fomento, que no sólo controlen desde el punto de vista de la seguridad, sino que sepan acompañar, actualizarse y despertar las ganas de esos alumnos que están perdiendo la posibilidad de un evento que tenía mucho de inclusivo”. Los quinchos han representado una primera instancia de apertura hacia la sociedad desde hace muchos años. Al respecto se pronunció también el concejal radical Leandro Morer, quien en calidad de padre afirmó: “Los quinchos se están apagando, y como papá eso me preocupa. En cuarenta años fue un momento exclusivo no sólo en la ciudad sino en toda la Provincia, y una ocasión para crecer, aprender y hacer experiencia. Tenemos, los concejales de ambos bloques, empezar a hablar y armar un nuevo proyecto para que el año que viene esto sea distinto”.
La voces
Consultados por RESUMEN, a lo largo de las cuatro jornadas, algunos de los chicos que participan activamente del armado, organización y las distintas tareas de los quinchos, mostraron no sólo interés, sino entusiasmo y ganas de que esto siga. Selene, alumna del instituto Angloamericano afirmó: “la experiencia de los quinchos es muy linda, el ambiente que se genera es muy bueno, mucho compañerismo sobre todo. Hicimos cuatro grupos: finanzas, cocina, decoración y espectáculo en donde cada uno tenía algo para hacer. Fue una excelente forma de organizarse. Para mí los quinchos ayudan a que los cursos se unan y que, al final de nuestro periodo escolar, podamos compartir algo tan lindo con gente nueva, que ni conocíamos o con la que ni hablábamos. Creo que muchos colegios no pudieron participar por el tema de la plata, es muy caro y si son pocos los alumnos, es muy difícil juntar tanta plata en tan poco tiempo ,ya que se hizo todo sobre la hora”, señaló.
Sol, estudiante del instituto Misericordia, en tanto, también se expresó al respecto: “desde lo personal, es una experiencia que me enriqueció mucho, porque salí un poco del círculo cotidiano y conocí gente nueva. Además, el hecho de que todos perseguíamos un mismo fin nos unió de una forma única, aprendí mucho de todos. Creo que los demás colegios no participaron porque cada vez se desvirtúa más el propósito de los quinchos generando más pérdida que ganancias (para mí se justifica en parte, para otros no), lo cual es una lástima porque es una actividad re linda y, con algunas modificaciones, podría tener éxito”, cerró.
Victoria, alumna del mismo colegio, coincidió con sus compañeros, y a la vez agregó: “en lo personal creo que los quinchos son una posibilidad para encontrarnos, conocer y conocernos, hacer amigos de otros colegios,y lo más importante es que si juntos nos ponemos un objetivo, éste se puede lograr; el trabajo en equipo es la base de los quinchos. Es una lástima que no todos los colegios hayan podido participar debido a los costos elevados que implica, sería óptimo que se armen estructuras que se usen todos los años para no tener el gasto de las carpas y así todos los colegios podrían participar de este evento que nos identifica como ciudad. Nosotros,como curso, hicimos un fondo común hace un año y gracias a eso pudimos solventar los gastos del evento.
Guadalupe, del ENSAG fue tajante en sus declaraciones: “los quinchos te dejan una hermosa experiencia, nos enseñan a esforzarnos por algo, a trabajar, a preocuparnos y sobre todo a unirnos, a compartir, a dejar todas las diferencias de lado, no importa de que quincho seas, acá todos somos uno, por eso es que es una de las mejores experiencias que se puede tener. Se nos informa mal como son de verdad los quinchos y así nadie tiene ganas de hacerlo y menos con los precios que les, dicen que no son nada que ver», sentenció la alumna, quien aseguró que la «plata se recupera”.
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