A inicios del mes de julio pero del 2019, un grupo de voluntarias decidía salir de su zona de confort y pensar en los que menos tienen. Todas las tardes se reunían en la guardia del Hospital Illia para brindarles una taza de té caliente o un mate cocido a las personas en situación de calle que dormían en ese lugar. De a poco, esa iniciativa fue tomando más cuerpo y muchas más personas se sumaron.
Al puntapié lo dio Maira Ávila, una peluquera de la ciudad quien a pesar de encontrase desempleada y con pocos recursos, albergó a una persona en su casa durante varios días. A partir de allí,inició una movida en facebook que por fortuna tuvo muchos adeptos.
A un año de aquella experiencia solidaria- y en un contexto totalmente diferente pero en donde la necesidad sigue más presente que nunca- RESUMEN volvió a hablar con Maira quien no dejó de mostrar preocpuación por la dura realidad.
«La verdad es que lo que se pudo hacer el año pasado fue muy lindo. Se habían unido muchas personas a ayudar y para todos los que dábamos la taza de leche fue muy gratificante. Así nos conocimos varias personas, gente que quería dar una mano y bueno, habíamos quedado en hacerlo nuevamente este año pero lamentablemente el contexto es otro«, inició Maira, refiriéndose por supuesto a la pandemia.
De manera personal, la cuarentena afectó bastante en la salud de esta vecina, aunque eso no perjudicó que sus ganas de ayudar siguieran como el primer día. «A mi la cuarentena me provocó ataques de pánico y ansiedad, por lo que tuve que parar un poco con lo que estaba haciendo. Pero la gente ya me conoce, soy peluquera y siempre me acercan ropa para que pueda donar. Lo hago con un merendero cerca de casa o por ejemplo con esa familia que perdió todo en un incendio. Siempre uno está pendiente», sostuvo.
En cuanto a la incertidumbre de saber si alguien ayuda a esas personas que hace un año la estaban pasando verdaderamente mal, Maira expresó: «Yo pasé un par de veces por el hospital y no vi a nadie. Ojalá que sea porque están teniendo contención en algún otro lado, sino de otra manera seria muy triste mas con el peligro que corren en estas circunstancias».
«Yo desde mi lado si me entero de alguien que necesite ayuda, trataré de darle una mano en lo que pueda pero ahora mas que nunca el intendente tiene que ver por ellos y brindarles un lugar seguro con los cuidados necesarios», culminó.
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