La pandemia fue, sin duda, muy perjudicial para la economía de nuestro país y arrasó con comercios que no pudieron sostener sus gastos mensuales. El caso de AnaBell en Alta Gracia es uno de tantos. El local de lencería para mujeres, hombres y niños abrió en 2008 y debió cerrar porque la situación se hizo insostenible.
«Nada fue tan difícil como esto que nos ha tocado vivir a los pequeños comerciantes» expresó Ana Laura Bel, dueña del comercio, en diálogo con RESUMEN. El 7 de mayo Ana Laura entregó las llaves del local que alquilaba en la calle Mateo Beres, durante la pandemia había logrado pagar los gastos de marzo y abril, pero según contó: «Durante la cuarentena las dos primeras semanas no se vendió nada, asique intenté ofrecer mis productos a través de la venta online y actualicé todas mis redes». A Ana Laura los propietarios del local no le ofrecieron como opción bajar el alquiler, por lo que para ella «era imposible continuar, porque esos meses tuve 0 ingresos» expresó a RESUMEN.
Un proyecto que finaliza antes de lo planeado genera aflicción y tristeza: «Siento un gran vacío» se sinceró Ana Laura y continúo relatando que los costos superaban las ganancias y «las situación se desbordó». Además, aseguró que no obtuvo respuestas favorables por parte del Gobierno y que el Municipio no ofreció descuentos en las tasas, «los impuestos se pagaron como si hubiésemos estado abiertos trabajando».
Reinventarse para seguir
Ana Laura quiere seguir en el rubro de la lencería, pero «hay mucha incertidumbre» indicó. Desde el cierre de su local vende a través de Facebook, Instagram y Whatsapp. «Les envío fotos de los prodcutos, modelos, colores para que elijan y luego envío el pedido» explicó la dueña de AnaBell acerca de la nueva modalidad de venta y agregó que «hoy por hoy la venta online esta generando un mercado muy interesante».
A pesar del incierto y complicado contexto social y económico que vivimos, AnaBell continuará existiendo con ventas online, al menos hasta que «el panorama sea más certero».
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