Sociedad

La lluvia no paró a los miles de peregrinos

Aquel pronóstico de tiempo, agorero, se cumplió pero lo suficientemente tarde como para que los promesantes que vinieron caminando por unos 40 km, llegaran hasta la Gruta.

Caminando con paraguas, bolsas de basura a modo de piloto, capas a 40$ que se adquieren en la puerta del santuario; carpas improvisadas en las calles laterales, unas pocas a la vera del arroyo y una verdadera aldea en el camping municipal, donde, aún con las lluvia que no para, no faltan los fuegos de las parrillas.

Desde Defensa Civil cuentan que aún no se conocen bien los números y que tuvieron muchos casos de hombres y mujeres descompuestos por el cansancio y por la mala y apurada alimentación, que no era apta a semejante esfuerzo físico, para gente que, en su mayoría, no ejerce actividad deportiva de forma controlada.

En la Terminal había largas colas para volver a casa y según datos de las mismas empresas de colectivos a las 10: 30 de la mañana ya se registraron unos 10.000 pasajeros que emprendían el camino de vuelta.

Alta Gracia una vez más los recibió, como cada año, ofreciéndoles un espacio de fe donde recuperar no solo sus fuerzas, sino también sus esperanzas.

Año tras año, el ritual se repite. El 11 de febrero, el almanaque está marcado en rojo, por más que el calendario oficial no lo indique; y por eso miles, decenas de miles de creyentes de distintos puntos de la provincia ponen su norte en Alta Gracia y comienzan a caminar rumbo a La Gruta de la Virgen de Lourdes.

Y este año no fue la excepción. Con un pronóstico de lluvias que lo hacía más difícil todavía, no lo dudaron. La procesión grande partió de Córdoba a las 21 horas, pero detrás de ella, cientos, miles de promesantes que una vez más se lanzaron a la ruta para visitar a “su” virgencita.

Alta Gracia fue invadida por esta multitud, que durante toda la jornada estará presente en el Santuario y sus alrededores. Desde El Cañito hasta el predio, los recibió una romería increíble donde conviven las imágenes religiosas, las zapatillas de oferta, las camisetas de tu club favorito, las tortillas al rescoldo, las estampitas y el fernet al paso. Imágenes que también forman parte de la escenografía de cada año, multiplicadas tal vez por la necesidad de hacer una moneda que tiene la gente. Que al fin y al cabo, la Virgencita provee.

Predio abarrotado
El predio del santuario no podía lucir mejores galas. Y en cada rincón, promesantes. Gente que llegó desde distintos lugares a rendirle culto a la Virgen. Personas que vienen a agradecer o que llegan para pedir. Pero que allí están, entre miles que terminan siendo uno solo a la hora de saludar a la imagen de la gruta, ante la atenta mirada de Bernardita.

Uno tras otro, la gran mayoría ingresa caminando. Otros eligen el sacrificio de hacerlo arrastrándose como muestra de fe. Algunos, lo hacen como pueden, o como se los permite sus enfermedades. Allí están, son los devotos de la virgencita que una vez más dicen presente.

Desde las primeras horas de hoy, los fieles estuvieron arribando a la ciudad. Ello, sin dudas trajo problemas. La organización, por buena que sea, termina con fisuras lógicas que son salvadas con buena voluntad y vocación de servicio. El Hospital Illia está desbordado. La mayoría son casos menores, pero los médicos de guardia llevan horas de trabajo sin parar. Nada nuevo, por cierto. También es un ritual que se repite año tras año.

Desde temprano

Mostrar más
 

Noticias Relacionadas

Comentarios:

Botón volver arriba