Cultura

“Descubriendo Islandia. Viaje a lo profundo de los sueños"

Gonzalo es el fotógrafo, realizador audiovisual y docente titular de la carrera de Diseño de Multimedios en el Colegio Universitario IES Siglo XXI, que hace unos meses atrás se aventuró sólo a la isla de sus sueños, Islandia. Un pequeño país al extremo Norte de Europa, de tierras desoladas, glaciares, volcanes y una naturaleza poderosa. El porqué del viaje reside según Gonzalo simplemente en un rompecabezas de deseos, curiosidades y casualidades, pero el joven de 27 años logró gestionar con algunos entes de turismo islandés para producir un vídeo que promocionara esos paisajes y partió. Desde que volvió a nuestra ciudad, se propuso armar una exposición, “Descubriendo Islandia. Viaje a lo profundo de los sueños” que se inaugura hoy jueves 8 de diciembre.
¿Esta muestra es un relato de viaje?
Tal cual. El nombre Islandia, si bien es el título de la muestra, es lo último del concepto. No depende del lugar, sino de la experiencia. Se puede ver como la búsqueda de la experiencia por salir. Invitar a la gente a salir de lo cotidiano, salir de la famosa zona de confort.
Forman la exposición una serie de fotografías y un vídeo. ¿Cómo dialogan entre si?
Si bien el vídeo era el nudo del proyecto, y tiene rasgos más hacia lo sociales, las fotografías están abocadas más a los paisajes pero en el sentido de la experiencia en el lugar. En cada foto de hecho, siempre hay alguien, como si alguien contara lo que ve.
Cuántas fotos elegiste?
Son veinte fotos, y me costó mucho elegirlas. Igualmente la foto tal vez sea el último paso, mi medio para comunicarme. Para otro puede ser un blog, un diario, ilustraciones. Yo quería ver cómo era lo cotidiano, vivir varios ángulos de un mismo viaje. Y a partir de ahí sacar fotos.
Cuál es la foto que más representa a este viaje?
No sabría decirte. Es como te explicaba antes, la foto es lo último, porque la búsqueda va por otro lado. Mi deseo es viajar y que la foto acompañe. Además seguramente la mejor foto es la que no pude hacer, porque estaba ocupado en vivir el momento.
¿Cuándo empezó esta pasión por viajar?
Tenía seis años y con un amigo nos escapamos de mi casa. Caminamos 10 km hasta Los Aromos a la casa de mi abuelo. Él no estaba, un vecino por suerte nos atendió y nos trajo de nuevo, porque ya estaba oscuro. Esa tarde no me la olvido más. Uno puede olvidarse de muchas cosas, pero de un viaje uno no se olvida nunca.
Cómo te llevaste con la soledad?
Me encanta hacer viajes con amigos, compartir en el mismo instante opiniones, impresiones. Adoro viajar solo, porque te obliga a vincularte e medirte con vos mismo. Al principio me contacté con hostels, pero finalmente decidí tratar de ir a casas de familia, para sentir otra experiencia. Hubo momentos muy duros, de esos que te preguntás si vale la pena.
Por ejemplo un día que entré en unos túneles que pasan por debajo del segundo glaciar más grande de Islandia. Hacía tanto frió que se me congelaron por completo los dedos y no podía usar la máquina de fotos. Todavía cuando veo esa foto, siento frío, no me lo olvido más.
¿Porqué la Casa de la Cultura?
Para mi es un símbolo, de mi ciudad, de mi gente, un espacio para compartir con la gente, agradecer y al fin y al cabo en el corazón de la ciudad que represente lo que soy. Estoy muy orgulloso de Alta Gracia. Antes de viajar, además, imprimí unas 100 fotos mías de la zona, y las fui regalando a los que me encontraba en el camino. Me gustaba mucho verlos elegir una foto, del Tajamar, de las Sierras. Elegir una foto también habla mucho de uno y la gente se sorprendía mucho de lo linda que es Alta Gracia.

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