Mientras se desarrollaba la carrera y con la Temporada Internacional de automovilismo de 1970 ya definida, Patricio Peralta Ramos –gerente general e integrante de la familia propietaria del diario la Razón, le hizo una propuesta a Berta que daría inicio a una de las páginas más celebres de la historia deportiva argentina.
‘Decime Oreste, ¿vos no te animarías a hacer un Sport Prototipo argentino?’, le preguntó. ‘¿Por qué no?’, fue la respuesta.
Ahí nomás, en una servilleta de un restaurante alemán, Berta empezó a bocetar los primeros trazos de la carrocería a lo que siguió un viaje a Londres con el fin de alquilar un motor Cosworth de 3 litros, que por entonces iniciaba su exitosa historia equipando autos de Fórmula 1.
El rol de Peralta Ramos no se limitó solo a sugerirle a Berta que encarara el proyecto, el propietario de La Razón –diario vespertino de muchísima venta en todo el país– se ofreció a financiar la mayor parte del armado y desarrollo del auto. De ahí, la denominación LR que acompañó al nombre Berta.
La idea era que el Berta LR interviniera en el Campeonato Mundial de Marcas –que se disputaba a través de la categoría Sport Prototipos–, en el que participaban fábricas de primerísimo nivel, como Porsche, Ferrari, Alfa Romeo, Matra, y Lola, principalmente.
Ya en su taller de Alta Gracia, Berta se abocó a concretar el gran sueño del auto argentino compitiendo contra la elite mundial.
‘El proyecto no fue más que líneas desperdigadas sobre papel vegetal hasta que el apoyo económico permitió su concreción. Así, el primer SP argentino para competir en la Temporada Internacional de 1970, a mediados de agosto de 1969 se encontraba en plena fase de construcción’, describía la revista Automundo Nº 234, del 28 octubre de 1969.
‘Ya la distancia entre ejes de 230 cm. contrasta con la de un pura sangre, como la Ferrari 512 (250 cm) –explicaba Automundo–. La trocha de 145 cm permitirá, a su vez, minimizar el ancho de la carrocería (190 cm) disminuyendo la sección maestra. La estructura de concepción tubular fue imaginada por Berta y utilizará al Cosworth de 3.000 cc, uno de los motores más compactos, como parte de sí misma’.
‘La línea aerodinámica –agregaba la revista–no se basa en ninguno de los principios de moda. Simplemente se limita a delinear las formas de acuerdo con la ley de la menor sección maestra y coeficiente de forma. Podría comparársela con la de los Porsche 908 Spyder.
El tiempo apremiaba porque en enero, en el Autódromo porteño y con una semana de diferencia, se disputarían los tradicionales 1.000 Kilómetros de Buenos Aires, más otra carrera de 200 millas. Tiempo para grandes experimentos no había, lo indicado era ir a lo seguro.
A rodar y a rodar
Así, en diciembre, el Berta LR estuvo en condiciones de salir a la pista. Las primeras pruebas se realizaron en la primera quincena de ese mes, en el autódromo Oscar Cabalén, de Alta Gracia.
El tiempo seguía apremiando porque el debut debía ser el 10 de enero de 1970. Pero los ensayos no empezaron bien. Conducido por el mismísimo Oreste Berta, el auto se despistó en la curva número 2; los daños sufridos hicieron temer por el esperado debut.
Rápidamente, Berta y su equipo se pusieron a evaluar las averías y efectuar las reparaciones necesarias. Felizmente, el chasis no había sufrido deformaciones alguna y solo unas pocas piezas, no pudieron ser reconstruidas.
«Nada hizo prever que ocurriría, ninguna rotura previa ni nada que hubiera facilitado el cambio brusco de dirección. Creo que todo se debió a la reacción del motor, porque es un impulsor en el que la potencia viene un poco de golpe, de una manera más bien rara para mí. Eso me sorprendió; no lo esperaba, no venía por donde debía, justo en ese momento estaba pasando sobre una mancha de aceite, y pienso que se puso todo de acuerdo para que terminara como terminó», explicaba Berta el despiste, que decidió dejar el rol de piloto de pruebas para delegarlo en algún piloto en actividad.
Durante el fin de semana del 21 y 22 de diciembre, el auto volvió a ponerse en marcha. Sin carrocería y con Oscar ‘Cacho’ Franco, volvió a rodar en el Oscar Cabalén, solo para evaluar su comportamiento. La idea era llevar el auto a Buenos Aires para que Franco y Luis Di Palma no solo testearan el auto, sino tambien para que ambos se adaptaran a su manejo, distinto del que estaban acostumbrados en las categorías argentinas.
Las pruebas en el autódromo de Buenos Aires se llevaron a cabo en la mañana del 24 de diciembre. Como la pista estaba siendo repavimentada, los ensayos se realizaron a las 11.00, momento en el que el personal de la empresa a cargo de las obras paraba para almorzar.
Media hora antes, Berta dio una vuelta al circuito a velocidad moderada, como para ir midiendo el funcionamiento del auto. Cinco minutos antes de las once, otra vez Berta salió a girar. Los hizo durante seis vueltas, siempre a ritmo muy moderado.
Minutos después, llegó el turno de Luis Di Palma. El arrecifeño se tomó cinco vueltas como para entrar en confianza, pero una cruceta que se cortó en momentos en que rebajaba para entrar en el curvón dio fin al día de pruebas. De todos modos, el comportamiento del Berta LR Cosworth había resultado excelente. El mejor registro de Di Palma –se probó en el circuito 9– fue 1′ 26″ 4. El récord que tenían los SP argentinos era de 1′ 28″1. Cabe señalar que en las pruebas del Berta lo que menos se buscaba era tiempos récord, pero el comportamiento no dejaba de ser esperanzador.
Los ensayos continuaron el viernes 27, en un circuito que se improvisó para la ocasión, con los sectores del autódromo que no estaban afectados a la repavimentación. En esta oportunidad, el piloto fue Oscar Franco.
Las pruebas seguirían durante la primera semana del nuevo año, con una tremenda piña de Franco que sembró pánico por la magnitud del accidente –el piloto fue retirado inconsciente–, la gravedad de los daños y por el poco tiempo que quedaba hasta la carrera. Pero ese es otro capítulo de una historia que debió haber tenido un resultado mucho más satisfactorio.
Fuente: Diario de Hoy
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