Cultura

Despedida en el cementerio con folclore y danzas

El pasado sábado 14 de enero, en el Cementerio Municipal, se vivió un funeral distinto. Por algunos momentos el camposanto se vistió de peña folclórica, con música en vivo, canto y baile; un sentido, respetuoso y alegre homenaje de despedida y agradecimiento para Guillermo Camacho, bailarín de la Escuela de Artes Escénicas Confluencias.
Los integrantes del grupo de adultos se dieron cita para despedir al amigo y compañero que vino desde Chile hace muchos años atrás y que en nuestro valle se enfrentó a una vida compleja.

Una historia difícil
Mario Siandro, director del ballet y amigo querido del homenajeado, le cuenta a Resumen la historia detrás de este funeral tan especial.
Guillermo, quien falleció el 12 de enero a los 72 años, era chileno y llegó a nuestra ciudad detrás de un amor. “ Nunca llegaron a declararse su amor, sin embargo el vino hasta acá” cuenta Siandro
La mujer residía en una comunidad en La Bolsa y el chileno se instaló allí por un tiempo, hasta que empezó a cuestionar ciertas modalidades del lugar y ella lo echó. Camacho no tenía ni demora ni trabajo, por lo que terminó durmiendo en la terminal. Un vecino le dió un hogar por un tiempo y Camacho consiguió empleo haciendo algunos trabajos para la Comuna de la Bolsa, Anisacate y Potrero de Garay.
Hace 7 años atrás, conoció a Mario Siandro y empezó a frecuentar las clases de ballet y música folclórica, encontrando en ese ambiente una verdadera familia.
El 6 de octubre pasado sufrió un accidente cuando volvía a Potrero de Garay; su auto terminó debajo de una camión y él quedó gravemente lesionado.
A partir de ese momento Mario Siandro, junto con su esposa Vilma Barenghi, deciden hacerse cargo del amigo, lo traen a su casa y le consiguen una silla de ruedas y una cama ortopédica. En los primeros días de diciembre Guillermo se descompone y es derivado a terapia intensiva al Hospital de Villa María donde falleció el día 12. “Para nosotros era como un abuelo. Estuvo en todos los eventos familiares”, agrega conmocionado el coreógrafo.
Siandro, entonces, se contacta con los hijos en Chile y empieza una gestión con la Municipalidad de Alta Gracia para que faciliten el traslado desde Villa María, ya que Guillermo quería descansar aquí, en la que ya sentía como su tierra.
La Municipalidad de Alta Gracia finalmente se hizo cargo del sepelio y del traslado, gracias a la intermediación de los funcionarios Diego Barrientos y Ana Caturelli. El hijo Antil junto con Mario, pudo cantar en el funeral las canciones de folclore argentino que el padre le había enseñado.

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