
Una empresa de Buenos Aires que se dedica a informar sobre señales de auxilio, alertó que una aeronave que estaba sobrevolando Potrero de Garay se encontraba en dificultad. Se armó un operativo de rastrillaje y rescate; pero del helicóptero no había rastros en el espacio aéreo por lo que se empezó a pensar lo peor.
Finalmente Miguel Nuñez, de Búsqueda y Salvamento de Ezeiza pudo comunicarse con el piloto y dueño, le aseguró que la aeronave estaba estacionada en el patio de su casa, en Potrero y que él estaba sano y salvo.
El aparato de rastreo satelital del helicóptero había sufrido un desperfecto, por un cortocircuito y emitió erróneamente las señales que fueron registradas en Buenos Aires.