
Diez efectivos policiales se vieron envueltos en una verdadera batalla campal que tuvo como consecuencia un uniformado fracturado, varios golpeados y un joven de 25 años detenido e internado con múltiples traumatismos.
El hecho, que se mantiene en el hermetismo tanto de los actores involucrados como de la Fiscalía que entiende en la causa, ocurrió el pasado fin de semana en el boliche Las Rosas ubicado en un tramo de la autopista Córdoba-Carlos Paz, en el Bº San Nicolás de la localidad de Malagueño.
Según manifestaron algunos testigos presenciales, un grupo de rugbiers oriundos de la ciudad de Carlos Paz y pertenecientes a Carlos Paz Rugby Club (CPRC) habrían tenido una discusión dentro del boliche por lo que las fuerzas de seguridad del lugar los retiró; al tratar de ingresar nuevamente, personal policial que efectuaba adicionales fuera del boliche, se los impidió y en ese momento habría comenzado un enfrentamiento en la vía pública que arrojó graves consecuencias.
Huida y aprehensión
Según se conoció, en medio de la lucha uno de los jóvenes le dio una patada al cabo Walter Konmann, quien se desempeña habitualmente en la ciudad de Córdoba, provocándole fractura de tibia y peroné.
Como consecuencia del hecho, Federico Gaspar Bustos (25), hijo del Secretario de Desarrollo Urbano Ambiental de la Municipalidad de Carlos Paz, fue detenido por “Resistencia a la autoridad y lesiones graves”. Se encuentra internado con custodia policial en el Hospital Sayago de Villa Carlos Paz ya que resultó con heridas de consideración. El último parte médico indicaba que se está fuera de peligro.
Las afirmaciones apuntan a que otro de los rugbier es el hijo del propietario de una conocida inmobiliaria de la villa, quien ante los acontecimientos quiso huir en su camioneta a gran velocidad provocando prácticamente la colisión con el uniformado herido que se encontraba sobre la carpeta asfáltica.
Brutalidad policial
Según trascendió, los jóvenes involucrados manifestaron que fueron víctimas de brutalidad policial y que una vez aprehendido, Bustos sufrió una fuerte golpiza por parte de los uniformados dentro de uno de los móviles, lo que lo obliga a permanecer internado en el nosocomio mencionado.
Minimizaron el hecho
Por otra parte, desde el ámbito policial, se conoció que tanto el joven golpeado, como el policía fracturado fueron derivados en un principio al mismo hospital. Al parecer, se le diagnosticó sólo luxación al uniformado, lo enyesaron y lo enviaron a su casa. Posteriormente y por orden de uno de los jefes de la departamental Santa María, el policía fue llevado al Policlínico Policial donde, tras realizarle placas, afirmaron que tenía fractura de tibia y peroné.
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