Sociedad

“En ningún momento le pegué a mi hijo. Trataba de contenerlo porque tenía una crisis”

Hace unos días atrás se volvió viral la publicación de una vecina de nuestra ciudad que presenció, según relató, un hecho de violencia en contra de un menor en una calle céntrica. Acorde a lo que relató la vecina, el padre de un niño -de 8 años aproximadamente- intentó subirlo con violencia al vehículo ante la mirada horrorizada de transeúntes y vecinos. Los gritos despertaron la atención de la gente que transitaba por el lugar. La foto circuló por las redes sociales y despertó la indignación de cientos de lectores.

RESUMEN dialogó los padres del niño, cuyas identidades no divulgamos para resguardar los derechos del menor y de sus hermanos.

«En ningún momento le pegué. Mi hijo padece de autismo. Sufrió, en ese momento un crisis; nos estamos mudando y esa es una condición que lo altera porque se sale de las normas y regularidades que son fundamentales para su tranquilidad. Hace mucho, de hecho, que eso no pasaba. Estábamos en el auto, con su hermanita, esperando a mi mujer que se encontraba en el dentista. por una situación entre hermanitos,que tenía a que ver con un viejo teléfono, mi hija sale del auto, porque ya sabe que frente a las primeras síntomas de crisis tiene que alejarse y dejar que nosotros actuemos. Yo hice lo que siempre hacemos en esos casos, traté de frenarlo, contenerlo, para evitar que se hiciera daño o tratara de huir. Lo que se vió como trompadas, en realidad no era otra cosa que mis manos que agarraban sus muñecas, mientra él buscaba morderme», explica el padre de la criatura.

Frente a la pregunta si es común que estas situaciones despierten indignación y denuncias, la madre del pequeño asegura que sí : » lamentablemente es difícil para muchas familias que tengan un niño con autismo. Estos momentos, el avía pública, son malinterpretado a menudo. Y a veces, sin que haya crisis, la gente nos mira como si nuestros hijos fuesen unos malcriados y se nos hace difícil ir a comer afuera, ir al supermercado y un sinnúmeros de cosas más; como por ejemplo pedir poder pasar con prioridad en un cajero. Lo que para los demás son berrinches, para nosotros pueden ser la antesala de un crisis, que buscamos evitar con muchas estrategias diarias».

La Fundación
RESUMEN también dialogó con profesionales de la Fundación Espacios, institución que contiene, trata y trabaja con el niño, así como como aproximadamente 20 más. «Es importante que se comprenda que el autismo es una condición neurológica y que actualmente se lo denomina Trastorno del Espectro Autismo (TEA) porque, justamente, el espectro es como un gran abanico con una gran variabilidad de características. Pero, principalmente cabe aclarar que, como condición neurológica implica que NO es falta de límites, NO es capricho y principalmente NO se debe a una mala vinculación con los padres. Esto es importante aclarar porque si bien hace años que se ha superado la teoría que culpabilizaba a los papás de niños con autismo, puede todavía quedar alguna duda sobre esto. Es una condición neurológica. Es un cerebro que procesa la información de manera diferente a lo que lo procesamos todos. Las características de espectro autista tienen que ver con dificultades en la interacción /comunicación, patrones restrictivos de intereses (intereses restringidos), hiper o hiporeactividad a estímulos sensoriales. En relación a esto último un alto porcentaje de niños con autismo tienen dificultades serias para recibir, registrar, modular, organizar e interpretar la información que llega a su cerebro desde los sentidos y dar una respuesta adaptada a cada situación.» explica Verónica Antunes – Directora del Servicio de Integración de la Fundación.

«Un procesamiento sensorial inadecuado, puede llevar a profundas crisis que, en muchas ocasiones, se logran prevenir con la adecuada anticipación de lo que va a ocurrir pero, en muchas circunstancias de la vida, no se pueden anticipar imprevistos propios del día a día y por ende, no se puede prevenir una crisis. Cabe también aclarar que en lo referido a la gestión emocional, la frustración y la ansiedad son dos grandes enemigos del niño con autismo.
Ante una situación de saturación, sea esta de tipo sensorial o emocional, se pueden desencadenar en los niños con autismo, ciertos estallidos emocionales llegando a tener auténticas situaciones de crisis cuando la intensidad es elevada. En el caso de una situación de frustración (ej: no obtener en ese instante lo que desea), sumado a los aspectos de dificultades sensoriales mencionados, se puede desencadenar situaciones que inclusive lleguen a la autoagresión, cuando el niño sencillamente ya no soporta más y explota, poniendo en riesgo su propia integridad física.», agrega la profesional.

¿Qué hacer entonces?
Antunes, que nos recibió acompañada por Mariana Codeiro, Terapista Ocupacional y Virginia Galli, Docente de Apoyo a la Integración aclara que es correcto llamar a las autoridades frente a hechos que pueden hacer sospechar violencia; sin embargo, hay que evaluar la posibilidad de situaciones de este tipo y adoptar una actitud que no implique ni gritos ni agresiones: “Si somos vecinos comprometidos podemos tomar los datos de la patente, llamar a la policía pero evitar interferir con gritos. La policía o nosotros mismos si nos encontramos en esa situación, podemos preguntar si el niño recibe rehabilitación y, si realmente estamos comprometidos en ayudar, podemos recurrir a esa institución para evacuar las dudas y plantear la situación, dejando en mano de profesionales formados el tratamiento del tema. En caso de crisis sensoriales evitar actuar y permitir al cuidador que lo conoce que tome las decisiones (que puede ser retirarlo un tiempo afuera para que se relaje, hablarle en forma tranquila y firme, abrazarlo, sostenerlo firmemente, etc). Evitar tumultos y muchas personas hablando con la buena intención de colaborar. Desviar la atención de las otras personas para permitir al cuidador que actúe», cierra la profesional.

Principios básicos

Desde las Fundación Espacios, además, nos brindan algunos principios básicos acerca de cómo actuar frente a estas situaciones.

La policía o nosotros mismos si nos encontramos en esa situación, podemos preguntar si el niño recibe rehabilitación y, si realmente estamos comprometidos en ayudar, podemos recurrir a esa institución para evacuar las dudas y plantear la situación, dejando en mano de profesionales formados el tratamiento del tema.
Pero si nos damos cuenta que efectivamente se trata de una crisis o en general con un niño con autismo es necesario recordar algunos principios básicos que pueden prevenir conductas disruptivas: (Se llama disruptiva a toda conducta que rompe con la posibilidad de interacción y aprendizaje):
• Aumentar la posibilidad de predecir qué viene después, etc. usando ayudas verbales y visuales. Ejemplo durante una visita a un Museo: Anticipar (durante la visita) la duración de la misma, el inicio y el final): ej: vamos a recorrer cuatro habitaciones, cuando llegamos a la puerta negra se termina el recorrido
• En caso de crisis sensoriales evitar actuar y permitir al cuidador que lo conoce que tome las decisiones (que puede ser retirarlo un tiempo afuera para que se relaje, hablarle en forma tranquila y firme, abrazarlo, sostenerlo firmemente, etc).
• Evitar tumultos y muchas personas hablando con la buena intención de colaborar. Desviar la atención de las otras personas para permitir al cuidador que actúe.
• Usar lenguaje concreto y dirección simples.
• Dividir las tareas largas en tareas más pequeñas y manejables.
• Proveer pistas en el ambiente; como por ejemplo: marcar exactamente donde se tienen qué parar con una cinta de papel en el piso, etc.
• Ofrecerle un modulador sensorial táctil (ej: plastilina)

Informarnos es la mejor manera de ayudar.

 

(foto ilustrativa Thrive With Aspergers)

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