La concentración comenzó a las 18 horas en el Reloj Público, pero la marcha arrancó quince para las siete.
Por primera vez en Alta Gracia, arriba de 4000 personas transitaron por la calle Belgrano en contra mano, con carteles, banderas, pecheras y más allá de ellas, todos y todas con flores rojas, recordando a los 30 mil desaparecidos.
Al llegar a Plaza Mitre, bajaron por Mateo Beres hasta la esquina de 24 de septiembre y la columna principal recorrió esa arteria hasta la mitad de la plaza y entraron por entre medio de las gradas -recientemente pintadas- del teatrino de la plaza. Mientras el resto de las columnas, agrupaciones, familias y merenderos, ingresaban al espacio público por Liniers o atravesando los juegos.
No alcanzaron las gradas, la gente rodeó el escenario que se erige en medio de la plaza. Al llegar, un grupo de danza bajo la coordinación de Ariel Zambrano, realizaron una performance para los presentes. Luego se leyó el Documento Único y actuaron las bandas invitadas: Surikata Ki, Las Vecinas y también estuvo presente el rap y la lectura de poemas.
DOCUMENTO 24 DE MARZO DE 2022
COLECTIVO PARAVACHASCA POR LA MEMORIA
Un nuevo 24 de marzo nos convoca en el Valle de Paravachasca a salir a las calles con nuestro reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.
Un día como hoy de hace 46 años, nuestro país fue presa de un golpe de estado cívico militar eclesiástico y genocida que de un solo puño nos robó la vida de 30 mil compañeros y compañeras; desmanteló el Estado, nos quitó la libertad y amordazó nuestras voces.
Un golpe que llegó para imponer por la fuerza un modelo económico, social y político de exclusión, hambre y dependencia.
Un golpe que fue el brazo ejecutor de grupos de poder hegemónicos y del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que operó como promotor del terrorismo de Estado en Latinoamérica e impulsó el “Plan Cóndor”: esa acción criminal conjunta de las dictaduras de Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay, para la persecución y aniquilamiento de cualquier resistencia.
De forma sistemática, mientras diezmaba nuestro sistema productivo, la dictadura arrasó con quienes llamaban a resistir desde los gremios, los partidos políticos, las parroquias y las organizaciones sociales y estudiantiles.
Quienes querían imponer la paz de los cementerios, se valieron del Estado para regar por todo el país más de 700 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio. Desde allí, persiguieron, secuestraron, torturaron y asesinaron a toda una generación. Robaron bebés y suprimieron sus identidades.
Desde esos sitios del terror, desaparecieron los cuerpos de nuestros compañeros y compañeras; y quemaron en una pira, el acervo cultural de nuestro pueblo.
Pero el fuego de la memoria es tan grande, que no pudieron apagarlo; y por cada cuerpo enterrado en una fosa común, florecen mil resistencias. Porque las banderas de solidaridad, inclusión, libertad y justicia social de nuestros compañeros y compañeras nunca se bajaron.
Ahí estuvieron valientemente las Madres y las Abuelas, enarbolando esas mismas banderas, enseñándonos a luchar, iluminando nuestro camino, mostrándonos que por cada historia de horror, existen cientos de historias de amor y solidaridad.
A 46 años del golpe genocida, esta siembra amorosa de los organismos de Derechos Humanos sigue germinando en cada uno de nosotros y nosotras
Sigue germinando en los procesos de Justicia por crímenes de lesa humanidad que desde hace más de una década se llevan a cabo en todo el país, y particularmente en nuestra provincia, con cientos de sentencias a genocidas.
Sigue germinando en la propagación de la lucha que en las nuevas generaciones, y con una fuerza incontenible, incorpora a la demanda por la plena vigencia de los Derechos Humanos, las agendas ambientales, de los pueblos originarios, culturales, de género y en contra del gatillo fácil y la violencia institucional ejercida por los gobiernos de turno.
Por todo esto, es necesario redoblar los esfuerzos para garantizar la continuidad de los juicios y exigir mayor celeridad a un Poder Judicial que tardó más de 40 años en juzgar a los responsables; y que pareciera no entender la urgencia de continuar con la tramitación de causas, para que ningún genocida muera impune.
Un Poder Judicial desacreditado socialmente, que se enquista en sus privilegios de modo medieval, a espaldas de las necesidades populares; garantizando impunidades y favoreciendo a los poderes concentrados y las posiciones más retrógradas.
Lo repetimos cada año: el lugar para los genocidas es la cárcel común y no la prisión domiciliaria, un beneficio que la Justicia Federal otorga sistemáticamente a los asesinos. Y exigimos que se avance en la investigación de las complicidades civiles, eclesiásticas, empresariales y políticas de las que poco se habla cuando se alude a la dictadura.
Asimismo, manifestamos nuestro completo apoyo y solidaridad a las y los trabajadores de los espacios de memoria de la Provincia, que demandan condiciones laborales dignas para la labor insoslayable que realizan en pos de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Y queremos nuevamente en este documento visibilizar a les 400 compañeres desaparecides por cuestiones de género durante la última dictadura, especialmente reprimidos por el terrorismo de Estado, con fuertes marcas patriarcales y machistas.
Y saludamos iniciativas como el Archivo de la Memoria Trans que recupera historias invisibilizadas históricamente, que salen a la luz de la mano de la lucha de los feminismos que pueblan las calles para demandar igualdad de derechos y oportunidades.
A 40 años de la Guerra de Malvinas, demandamos al Estado y al pueblo argentino que no cese el reclamo soberano sobre las Islas. Asimismo, instamos a reconocer que se trató de una guerra absurda que intentó salvar la imagen de una dictadura en ruinas, sacrificando la vida de tantos jóvenes que fueron enviados a morir de hambre y frío, sin ninguna esperanza de victoria.
Y celebramos el comienzo de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado en el marco de la guerra; y abogamos por su continuidad y sentencia, con castigo a los culpables y reparación a las víctimas.
En la Provincia de Córdoba, el terrorismo de Estado comenzó antes del golpe del 76; cuando el 28 de febrero de 1974, el gobierno democráticamente elegido fue destituido en un golpe institucional a cargo del Jefe de la Policía, Antonio Navarro. Se trató de un proceso que agudizó su accionar ilegal y terrorista, con el infame Comando Libertadores de América.
En Alta Gracia y el Valle de Paravachasca poco a poco comenzamos a despertar de la amnesia general que nos enterró bajo mil capas de impune silencio. Durante años se intentó imponer la idea de que acá no había pasado nada. Sin embargo, la lucha por memoria, verdad y justicia, con estas marchas, actos y festivales, cada año nos permiten avanzar en la reconstrucción y visibilización de las historias diezmadas de Carlos y Alicia D’Ambra, Hugo Pavón, Luis Agustín Carnevale, Elba Rosa Navarro Iriarte, Bruno Carlos Castagna y Viviana Real. Y también en el señalamiento de los genocidas que caminaron impunemente durante años en la región, como el “Chuby” López y “HB” Díaz.
Abrazando las luchas del presente, repudiamos la criminalización de la protesta y la política de gatillo fácil y violencia institucional que perviven en el presente como rémora de los tiempos del terrorismo de Estado. Y también exigimos la libertad de Milagro Sala y de todas y todos los presos políticos; y demandamos la absolución de las y los estudiantes procesados por la toma del Pabellón Argentina de la UNC.
Acompañamos la lucha por el monte y la vida que encuentra hoy a compañeros y compañeras acampando en el km 47 de la ruta 5; pedimos que se generen canales de diálogo auténticos; y repudiamos todo acto de amedrentamiento policial que ponga en riesgo la salud y la integridad de quienes se manifiestan en el lugar.
En el plano global, observamos con expectativas el triunfo de Boric en Chile y la posibilidad de que Lula vuelva a la presidencia de Brasil; mientras en nuestro país, un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para pagar la monstruosa deuda contraída en 2018 por Mauricio Macri, vuelve a traernos el fantasma de un flagelo al que no queremos volver. Y demandamos que el Estado represor paraguayo responda por las niñas asesinadas y por Carmen Elizabeth Villalba Oviedo, Lichita, desaparecida hace más de un año.
Este 24 de marzo nos amanecimos con una publicación negacionista del terrorismo de Estado por parte de la jefa comunal de Villa Los Aromos, Nelly Morales, que repudiamos oportunamente, junto a las compañeras y compañeros del Nodo Paravachasca de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos y el Refugio Libertad.
Consideramos que este hecho reviste una enorme gravedad, al tratarse nada menos de la autoridad máxima de una comuna de nuestro Valle. Por ello, instamos a las autoridades provinciales y nacionales a tomar cartas en el asunto.
Asimismo, reafirmamos el desafío de sostener bien alto las banderas de Memoria, Verdad y Justicia; redoblar la lucha por la plena vigencia de los Derechos Humanos; revalidar el número de 30 mil para nombrar a nuestras hermanas y hermanos desaparecidos; e imponer bien fuerte el grito de “Nunca Más” como consigna.
46 años después del inicio de la última dictadura cívico militar eclesiástica que azotó nuestro país, nos comprometamos con recuperar los proyectos revolucionarios que atacó el terror: los actualicemos, los traigamos al presente; y los volvamos insumos para reivindicarlos y llevarlos como bandera para la victoria.
Este 24 de marzo, renovamos nuestro compromiso y en esta plaza recordamos y homenajeamos a nuestros 30 mil compañeros y compañeras.
A nuestros valiosos sobrevivientes y también a nuestras viejas y viejos queridos de la plaza, que se nos van yendo en silencio, dejándonos su ejemplo de lucha, y la solidaridad y el amor como herramienta colectiva para seguir construyendo memoria y defender los derechos humanos con el pañuelo como bandera.
Por todos ellos… ¡Nunca más terrorismo de Estado en Argentina!
Y en este 24 de marzo especial, abrazamos también el nombre, la vida y la lucha de uno de los primeros desaparecidos que tuvo nuestro país: Lucio Bernardo Altamirano. Quien nació en Alta Gracia y fue desaparecido con tan sólo 19 años el 4 de abril de 1972 en Buenos Aires, tras ser detenido por un patrullero de la Comisaría 48. La información que tenemos sobre él todavía es nueva y la iremos reconstruyendo poco a poco.
Por él también esta tarde decimos ¡Presente!
A 46 años del golpe de estado genocida, no olvidamos, no perdonamos y exigimos justicia
Porque asesinaron y desaparecieron, porque nos negaron la posibilidad de enterrar a nuestros muertos.
Porque saquearon al país, llenándose los bolsillos y enriqueciendo a sus cómplices civiles.
Porque nos quitaron derechos, libertades y garantías.
Porque nos robaron educación y cultura.
Porque nos quemaron los libros y la música.
Porque se robaron a los nietos y les negaron su identidad, su historia y el abrazo de sus abuelas.
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