
Visiblemente conmocionada y con el permanente reclamo de justicia, Patricia Olmedo contó lo que ocurrió el martes 8 de mayo en su vivienda ubicada en barrio 1º de Mayo; hecho que desencadenó en la muerte de su perra y en algunos daños en el cerco perimetral de su casa, que lentamente comenzó a reparar. El hecho está siendo investigado por la justicia desde aquel momento, y se aguardan decisiones en torno a posibles imputaciones o detenciones por lo ocurrido.
“Eran las 20 hs aproximadamente y siento gritos fuera de mi casa. Eran como 10 o 12 personas con machetes y palos que intentaban hacer justicia por mano propia, luego del robo que había sufrido uno de ellos. Pasaron por algunas viviendas y llegaron a la mía porque -según ellos- yo tenía esos elementos en mi casa. Vivo sola, no molesto a nadie, nunca he tenido problemas en el barrio; es la primera vez que me pasa y todavía no salgo de mi asombro por lo ocurrido”, manifestó Patricia a este medio en medio de lágrimas.
Según su relato, esta gente comenzó a romper el cerco y a intentar pasar a su casa en medio de gritos e insultos. Su perra Sofía, una pitbull de 15 años, defendía la vivienda y a su dueña, por lo que uno de los manifestantes, la golpeó con un machete y literalmente “le sacó el ojo”, cuenta.
“Mi perra me defendía. El estado de locura de esta gente y la agresividad que tenían me hace pensar que si no era mi perra la víctima lo iba a ser yo”, agrega la mujer y además da detalles de lo que ocurrió después: “Llamé a la Policía, vino Infantería y uno de ellos pasó a inspeccionar mi casa. Obviamente no había nada de eso que supuestamente buscaban. Mientras estaba la policía, ellos seguían agrediendo y faltando el respeto. Uno de los chicos de Infantería vio sangre en mi casa y ahí nos dimos cuenta que mi perra estaba herida. En el móvil la llevamos a una veterinaria que nos tramitó ADMA, la operaron de urgencia y luego murió”, afirmó.
Lo cierto es que pasaron 20 días de ese hecho y aún no hay novedades sobre determinaciones judiciales en el tema. “Está todo documentado en la Fiscalía, pero ellos están libres como si no hubieran hecho nada. Ahora estoy viviendo el duelo, pero ese duelo solo se termina cuando hay justicia, de otro modo no se puede”, asevera la mujer que se esfuerza por remarcar el buen accionar policial y de ADMA: “Fueron muy humanos, me ayudaron desde el primer momento”, asegura.
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