
Por estos días a nadie sorprende la diversidad de encuestas, llamados telefónicos y hasta visitas de candidatos de diferentes partidos políticos que se postulan para las Legislativas; quienes amablemente quieren conocer las problemáticas de la ciudad. Caminan las calles, escuchan a los vecinos y se interesan por encontrarle una solución a los distintos problemas… problemas que -en muchos casos- llevan años sin resolverse. Pero como los argentinos seguimos creyendo que los milagros existen y estamos repletos de “zonas santas” en el territorio nacional, confiamos en que alguno de todos los candidatos no caerá en el pecado capital y realmente cumplirá con lo prometido.
De un día para el otro, los vecinos dejan de ser un número y se convierten en seres importantes, a los que todos quieren conocer y, sobre todo, escuchar. Pero… a pesar de los presuntos esfuerzos de los precandidatos para darle a entender al electorado que tienen un bagaje ideológico y práctico para ejecutar ideas, hasta ahora y en lo que va de la campaña electoral, no se ha escuchado una sola idea clara sobre propuestas de trabajo y políticas públicas que deban ser implementadas; o un debate sincero sobre bajar o no la edad de la imputabilidad; porque, sin dudas, eso restará votos y ninguno quiere bajar ni medio punto en esta carrera que se asemeja más a las grandes luchas por dirimir quién estará a cargo del Ejecutivo, que conocer aquellos que se quedan en el Legislativo.
Durante el tiempo que dura la campaña (es decir un mes), el Legislativo toma la importancia que siempre debería tener porque los representantes del pueblo (los elegidos por el pueblo) se hacen conocer, dialogan y pelean por distintas problemáticas. Son quienes se sientan a la par de la gente y discuten sobre todo aquello que debería modificarse; aunque esa ilusión solo dura 30 días porque luego la carroza se transforma en calabaza y todo vuelve a ser como antes (hasta el próximo milagro, claro).
A la calle
Alta Gracia se despertó hace unos días con la visita de encuestadores que pretender medir la imagen de gestión. “¿Cuál le parece que es la obra más importante de este gobierno: la puesta en valor del Cine Monumental, las obras de pavimentación?” es una de las preguntas que distintos jóvenes le hacen a la gente en una visita casa por casa.
Si bien no arriesgan el nombre de la consultora, no tienen problemas en contar de qué se trata esta medición que intenta equilibrar o aclarar cómo viene funcionando el gobierno de turno; quiénes son las figuras más conocidas, quiénes se desempeñan mejor en su puesto (o al menos son más visitados en las redes sociales) y cuáles son las imágenes que se perfilan para un futuro inmediato.
La ansiedad o las ganas de permanecer hacen que las discusiones se centren en meros tironeos sin altura política que “sólo el sondeo popular logrará revertir”, dicen algunos. Tanto la UCR como UPC están tratando de lograr un referente que logre posicionarse en la escena local, de cara a las próximas elecciones debido a que muchos de los que ahora caminan “la arena política”, ya no podrán volver a transitarla en 2019.
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