
La mujer está imputada de “Homicidio doblemente calificado por el vínculo y alevosía”; y Mario Frutos, su amigo, de “Encubrimiento agravado y tenencia ilegal de armas de fuego”.
La calificación legal que recae sobre Benitez implica una pena de cadena perpetua. Por estos días, inició el juicio oral que determinará la culpabilidad de ambos; aunque los testimonios y las pruebas los pondrían directamente en la escena del crimen.
Recordemos que el hecho ocurrió en una vivienda ubicada en la intersección de las calles Siete Colores y Colibrí entre las 21:45 y las 22:30 hs. Según se desprende de la investigación, “el paraguayo” estaba sentado bebiendo cerveza en el hall de entrada, dando la espalda a la puerta principal y mirando hacia la calle. Hacía pocos minutos que había recibido un pedido de un bar restaurante ubicado a la vera de la ruta 5, en el que le habían traído un sandwich de milanesa y bebida. La mujer, en tanto, se encontraba dentro de la vivienda, más precisamente en su habitación. Al parecer, minutos antes habían discutido como muchas veces lo hacían (prueba de ello es que había una orden de restricción entre ambos por agresiones físicas y verbales de parte de este hombre hacia su pareja). La mujer “cansada de los malos tratos”, según advirtió, se aproximó a Duarte, y lo golpeó con un hierro en reiteradas oportunidades hasta darle muerte por “traumatismo craneoencefálico”, según corroboraron los facultativos horas después. Al encontrarse con el cuerpo sin vida en el lugar y cubierto de sangre, la mujer salió de la casa, pechó la camioneta porque no arrancaba y se fue a la casa de sus hijos. Uno de ellos llamó a la Policía, dando la primera versión de los hechos -según ella misma había aclarado- “se pegó un tiro”; argumento que se sostuvo muy poco tiempo debido a las pruebas. Al regresar a la casa aguardando por personal policial, le pidió a Frutos que vaya (quien tendría una relación sentimental con ella), por lo que éste le retiró la billetera a la víctima y se llevó tanto ésto como el hierro que le dio muerte a su casa; elementos que fueron descubiertos por la Policía tiempo después en uno de los allanamientos.
Entre la violencia de género y la premeditación
El principal alegato de la defensa sería que la mujer era víctima de violencia y, cansada de eso, aprovechó la oportunidad cuando este estaba desprevenido. Incluso, si se tiene en cuenta que un mes antes del hecho, Benítez había denunciado a Marcelino por agresiones y, que hubo varios testimonios que acreditaban problemas en la pareja.
Sin embargo, otra de las hipótesis que se maneja es la premeditación. Hay quienes afirmaron que hubo un aprovechamiento y una disputa por la propiedad que compartían. Esto, marcando una complicidad y acuerdo entre la mujer y su amigo, también detenido, para quedarse con ese terreno en el Valle.
En fin, son todas presunciones pero la respuesta del jurado tribunal estaría el próximo 22 de noviembre.
Imagen de archivo Departamental Santa María