El hecho sucedió el 31 de enero de este año en Potrero de Garay. Lucía, de tan solo 18 años, falleció luego de convulsionar en reiteradas oportunidades mientras la trasladaban de esa localidad al Hospital Illia.
Su madre, Patricia Pereyra, relata lo ocurrido con todos los detalles, detalles que mantiene vivos y pretende que se hagan públicos: «Todos somos Lucía. No quiero que muera más nadie en mano de estos delincuentes, esta empresa de la que todo el mundo habla, pero hasta ahora no se animaron a denunciar. Voy a seguir hasta el final, a mi hija no me la devuelve nadie; pero la gente tiene que saber en manos de quien está la salud en el Departamento Santa María. Tiene que haber Justicia», subrayó.
«Era domingo, Lucía estaba muy bien, en casa, tranquila. Mi hija sufre de convulsiones desde que nació, estaba medicada y con tratamiento, así que yo ya sabía como manejarme en estos casos; pero esta vez las cosas fueron diferentes», relata Patricia, todavía con lágrimas en los ojos; y continúa: «Comenzó a convulsionar y llamé inmediatamente a Defensa Civil debido a que el dispensario no funciona los fines de semana y la ambulancia de la comuna tampoco; ellos sabrían decirme con quien tiene convenio Potrero y a quien podían mandarme para que la trasladaran. Se comunicaron con Paravachasca y me avisaron que la ambulancia ya venía. Eso fue a las 17:33 hs, a las 18:10 hs, y ante la ausencia de la supuesta ambulancia que nunca llegó, llamé desesperadamente a un vecino que me llevó en su auto hasta la sede de Paravachasca que en ese momento funcionaba en Potrero, porque ahora lo están desmantelando. Llegamos y había una enfermera (por cierto bastante inoperante porque no tenía ni termómetro consigo) que trató de atenderla hasta que llegara la ambulancia. Es decir, había una ambulancia en la puerta pero ella estaba sola, sin chofer, ni médico y nos dijo que no tenía órdenes de moverla», cuenta.
La madre afirma que está aguardando el informe de la autopsia, que en los próximos días estará listo y el parte médico del Hospital Illia, para continuar avanzando con la denuncia. Mientras, «seguiré pegando carteles, para que se le acabe la impunidad política que tiene el dueño de esta empresa», sostiene.
El relato continúa y tiene que ver con los momentos previos a subir a la ambulancia: «Llegó la otra ambulancia, solo con el chofer. Mientras recibía intrucciones por teléfono, le colocó un valium en la cola, le dije tenés que canalizarla, y me contestó: «yo no puedo». Subimos a la ambulancia y salimos rumbo al hospital. El chofer, mi hija, la enfermera y yo atrás; ya que en el camino, por la zona de La Serranita, alzaríamos a la doctora que estaba en un accidente supuestamente. Posteriormente vi que a mi hija le salía sangre de la boca, la enfermera me dijo que seguramente se había mordido y le limpiamos con una gasa. Cuando subió la doctora, hizo las preguntas de rigor y mientras ella hablaba vi como el brazo de mi hija caía… seguramente allí ya había muerto, solo que de eso me enteré después porque ella se bajó en el hospital diciendo que estaba viva. Tengo toda la documentación que certifica que mi hija llegó muerta. No se hizo nada ni en Potrero, ni en el camino (ya que lo que hizo la doctora solo fue acompañar, ni la tocó), incluso estoy segura, porque eso lo comprobé yo misma, ni oxigeno tenía la ambulancia», manifiesta Patricia mientras agrega que en el hospital estuvieron 40 minutos tratando de reanimarla.
«Siento una gran impotencia, necesitamos seguir denunciando estos hechos; no se puede manejar de esta manera la salud. Mi hija falleció por inoperancia, falta de recursos humanos, negligencia, etc. Solo espero que la Justicia haga lo que tiene que hacer y esta empresa no atienda más, porque puede haber en cualquier momento otro caso como el de mi hija», finalizó la madre de Lucía.
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