El de la pequeña Martina fue uno de los tantos casos que conmocionó en todo el país. Y es que resulta difícil comprender qué pasa por la cabeza de alguien que golpea salvajemente a un bebé hasta ocasionarle la muerte; más aún si esos autores son sus propios padres.
El caso
La niña había sido traída desde Anisacate, donde vivía con sus padres, al Hospital Illia la mañana del sábado 10 de marzo de 2018. Presentando graves traumatismos que la mantenían inconsciente, evidentes hematomas en el cuerpo, hemorragias y un importante traumatismo de cráneo, Martina fue derivada al Hospital de niños de la ciudad de Córdoba. Lamentablemente, a esa altura ya tenía muerte cerebral y al día siguiente falleció.
Tras esto, quien por ese entonces era el fiscal de la causa, Emilio Drazile, imputó a los jovenes padres por “Homicidio agravado por el vinculo”. Acusación que fue reafirmada una vez se supo que Martina había fallecido por un golpe en su cabeza. Pero, además, que tenía lesiones que databan de tiempo atrás.
Uno actuó el otro omitió
Si bien tanto el padre como la madre de la víctima, enfrentarán la misma calificación legal, existe una fuerte conjetura que podría tomar la defensa de la madre: la omisión del caso. Es decir, que el autor de las lesiones haya sido el padre y que la de ella fue una participación “secundaria” de abstención, por así decirlo, que no impidió la violencia. A decir verdad, esto no libra a la mujer de responsabilidades pero podría ser utilizado a su favor para evitar la prisión perpetua. Única condena que les cabe de ser declarados culpables. El juicio inicia el próximo 20 de noviembre en la Cámara 9°.
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