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Belgrano se juega todas las fichas en la bola final

Para el encuentro ante Godoy Cruz, Diego Osella deberá resolver quién será el delantero de Belgrano. La duda se presenta entre Diego Mendoza y Gonzalo Lencina

Nadie puede darse por vencido antes de estarlo. Si hay una luz de esperanza, por más que sea pequeña, remota y tenue, es suficiente para que se piense que es factible llegar a ella y encontrar la salida.

Belgrano jugará con esta pequeñísima esperanza de llegar al desempate por la permanencia hoy a las 15.15 ante Godoy Cruz en el Gigante, procurando alcanzar el triunfo y esperando que se den los resultados que necesita para conseguir esa última oportunidad.

Sus chances son remotas, es totalmente cierto, su juego no ha sido el mejor y la falta de audacia en muchas ocasiones, como la escasa jerarquía individual de su plantel a lo largo de la temporada, también son tan ciertas como que hay pocas posibilidades de escaparle al descenso. Además, el dilapidar una tras otra las oportunidades presentadas lo colocaron en el lugar que ningún socio o simpatizante imaginó en el inicio del torneo el año pasado.

Soñar no cuesta

La ilusión es intangible como la pasión y una se alimenta de la otra. Porque el que es un apasionado de la “B” no puede esperar esta fecha sin la ilusión de que “todos los astros” se acomoden de tal forma que al final de ella lo encuentre preparándose para el desempate ante el Patrón de la Mesopotamia.

Porque los pesimistas en el fútbol son del “pico para afuera”, porque ninguno deja de pensar “que es posible”, que el famoso “milagro” se puede dar para torcer una historia que parece escrita.

Y los piratas saben de “hazañas deportivas”, de eso que se consigue con el último aliento y con la última gota de sudor.

Historia propia

Que se equivocó el mensaje en el inicio de la temporada cuando se habló de regreso a las copas internacionales y no de permanencia, está claro. Que se falló en la elección del entrenador que inició el torneo como en los jugadores que llegaron para arrancar el año futbolero, también lo es. Y cuando debió corregir, lo consiguió a medias, porque nunca pudo enderezar un rumbo que hoy lo muestra en el peldaño final de la tabla.

Cuando el rosarino Lucas Bernardi, quien hoy estará sentado en el banco del lado visitante, por esto tan extraño que tiene el fútbol del ir y venir de sus protagonistas sin ponerse “ni colorados”, estuvo al frente del armado del plantel, sus “pifias” y la de los dirigentes, fueron muchas y profundas.

Coincidencia nefasta

Bernardi y Osella tienen una coincidencia que fue sencillamente nefasta para el club de Alberdi, pues ambos lograron el 29,17 por ciento de los puntos que disputaron al frente del Celeste.

El rosarino estuvo con el Pirata ocho fechas (24 puntos) y consiguió quedarse con siete unidades, mientras que el santafesino Osella lleva 16 partidos como entrenador del Pirata (48 puntos) y logró sumar 14 unidades. En ambos casos la cosecha estuvo por debajo del 30 por ciento y esto llevó al club cordobés a estar último en la tabla de posiciones, a una fecha del cierre del torneo.

Es cierto que para determinar el promedio se computan las últimas tres temporadas, pero sin duda esta es la peor de todas, pues el equipo nunca logró acomodarse a sus propias necesidades y el último puesto es indiscutible.

Una más y no jodemos más

La Superliga le entregó a Belgrano muchísimas chances de acomodarse y depender de su propia suerte, pero siempre las dilapidó, las dejó pasar y ello lo llevó derecho a este presente.

Pero siempre hay espacio para tener la última chance y el corazón de los hinchas del Celeste está esperanzado que si fueron tantas, puede darse una más y hoy conseguir el triunfo, que los sanjuaninos como Tigre no ganen y que Argentinos le gane a Patronato.

No parece sencillo, pero está sabido que no es imposible. Y por qué no creer una vez más en que todo es posible y que la suerte se vestirá de celeste para quedarse por Alberdi.

Fuente
MundoD
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