Después del paro de transporte que paralizó la capital de la provincia durante ocho días y que involucró a los trabajadores, a la dirigencia política y sindical; en Alta Gracia las quejas y reclamos de los usuarios que bregan por un mejor servicio del transporte urbano de pasajeros vuelven a ponerse sobre la mesa.
Hace unas semanas atrás, circuló entre los vecinos de algunos barrios un petitorio en el que se solicitaba a las empresas de ómnibus local que ampliaran las frecuencias sobre todo en el horario nocturno y que revisarán algunos de sus recorridos. La intención era elevar esa junta de firmas al municipio, pero por motivos que se desconocen el pedido se diluyó.
Sin embargo, el reclamo que viene desde hace años continúa latente y al respecto RESUMEN consultó a Edgar Pérez que durante tres años se desempeñó como Secretario de Transporte de la provincia de Córdoba y actualmente es el Secretario de Hacienda de la Municipalidad de Alta Gracia. “Cuando llegué a la ciudad traía una serie de inquietudes para revisar en el tema del funcionamiento de los colectivos. Aún no tengo un proyecto elaborado pero es menester realizar un estudio en el que se revisen las frecuencias, los recorridos y las diferentes líneas que prestan el servicio”, reconoció el funcionario que además sostuvo que existen “falencias” como por ejemplo que “la gente de Villa Camiares para llegar al centro tiene que pasar por Barrio Liniers y un recorrido que debería ser de 15 minutos termina siendo de 40”.
Pérez además indicó que también se debe poner la lupa sobre los permisos de algunas líneas porque son “precarios desde hace un buen tiempo y habría que licitar las líneas para que los permisos sean definitivos”. El Secretario de Hacienda municipal también informó que cualquier modificación está sujeta al estudio que aún se debe realizar sobre el cambio de sentido de varias calles en algunos sectores de la ciudad. Uno de esos casos es la arteria Concejal Alonso de barrio Sur por donde circulan algunas líneas de colectivos. “Además hay que revisar la cuestión de las paradas; casi todas están frente al Banco Provincia de Córdoba y eso afecta al tránsito pero no tenemos muchas opciones porque una cuadra más adelante hay una clínica. Así que son muchos los aspectos a revisar”, señaló Edgar Pérez.
La mirada empresarial
Este medio se comunicó con Francisco Garay, el titular de una de las empresas (Garay) que brinda el servicio público de pasajeros en la ciudad. Con la esperable lógica empresarial que está basada en la rentabilidad, Francisco Garay le comentó a RESUMEN que “si el servicio funciona bien soy el que se beneficia” y agregó: “La prueba siempre la he dado demostrándole al municipio y a la ciudadanía en general que cuando hizo falta agregar horarios no hizo falta que nadie me los pidiera. Porque si nos remontamos a la historia en el 2005 Alta Gracia tenía un solo coche por línea y un año más tarde fui yo el que empecé a agregar un coche por línea y así sucesivamente”.
La empresa Garay administra las líneas 2, 3, 4, 6 y 7. En la línea 2 y 4 respectivamente. La línea 3 cuenta con tres unidades y la 6 con dos. “Momentáneamente en la 7 circula uno solo y en cualquier momento comienza a andar el segundo” informa Francisco Garay y a su vez agrega: “Si yo viera que hay la posibilidad de meter otro coche más o de cambiar los horarios sería el primer interesado porque me conviene a mí. Entonces no voy a estar descuidando algo que me está dando ganancias por capricho nomás”.
Como toda empresa de transporte recibe un subsidio del gobierno nacional. “Con ese aporte, hoy el boleto debería estar costando 12 pesos y sale 10. Y si no estaría el subsidio viajar en Alta Gracia debería estar costando entre 17 o 18 pesos”, finalizó el empresario Francisco Garay.
El estado de las calles
Además de los reclamos de los usuarios, los dueños de las empresas de colectivo también se quejan por el mal estado de la calles en algunos barrios de la ciudad. Uno de los lugares más conflictivos es Villa Camiares. En cada temporada de lluvias, las unidades de transporte urbano suelen quedar empantanadas en el ingreso a ese barrio. Las dificultades para los choferes se repiten en otras zonas de la ciudad.
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