Ya pasaron unos días de uno de las jornadas eleccionarias que más emoción generó en los últimos años. Y también un gran susto. Llegaron los saludos, los festejos, las broncas y hasta algunos despistes del candidato de Alta Gracia Crece. Lo que no llegó, y parecería no estar a la vista, es un poco de análisis de parte de los ganadores. Es más, un exceso de triunfalismo y declaraciones dejaron en claro que no está dispuesto a poner en tela de juicio ningún tramo de la campaña que empezó con la aprobación de las PASO.
Desde la oposición dicen que Marcos Torres fue el peronista menos votado, por la escasa diferencia que lo separa de Morer. Desde el oficialismo dicen que fue entre los más votado, porque ni Walter Saieg, ni Facundo Torres lograron más del 41%, mientras que Marcos Torres sumó un 46%. Cada uno parece ver el resultado que quiere, pero la remonta, desde las PASO, de Alta Gracia Crece fue el resultado histórico de esta elección y la campaña que impulsó a Leandro Morer y Amalia Vagni fue, sin duda, excelente y eficiente. Y la que se armó para Marcos Torres, fue sin discursos, visibilización, propuestas claras y debate.Una gestión activa de las más importantes desde la llegada de la Democracia, con obras que cambiaron la ciudad para siempre, desde accesos, ampliación de planta de agua, gas, cloacas, pavimento, luminarias, domos, Parque Deportivo, para citar algunas que realmente incidieron en el día a día de los altagracienses, casi pierde el 22 de septiembre.El candidato del Intendente con una de las mejores imágenes en toda Córdoba, proyección política provincial, elegido para integrar la boleta corta de Juan…casi pierde la elección.
Seguramente, si se les preguntara al Jefe de Campaña, seguiría hablando del rol de Walter Saieg y su sector que jugaron abiertamente ´para Morer. ¿Verdad? Es muy probable, pero no alcanza para explicar. Y menos para entender porque, si se sabía que podría pasar que los saieguistas patearan en contra, Facundo Torres se dedicó en casi todas sus declaraciones a darles pretextos y fidelizar el voto de los seguidores, admiradores o militantes del Legislador.
Por otro lado, Facundo Torres como conductor, opacó al candidato. La idea de la “continuidad” se transformó casi en un proyecto de “franquicia” en la que alcanza con la imagen o logo del actual para seguir con otra sucursal. Pero a la gente mucho eso, no le gustó. El veto parcial al debate obligatorio le sirvió a la oposición para sugerir maliciosamente que ni el propio Intendente le tenía fe al Secretario de Gobierno. “No hace falta salir, la gestión habla sola”, decían.
Leandro Morer logró dominar la agenda política en el último mes, ayudado justamente por las declaraciones del Intendente y de segundas líneas con ganas de hablar que no hicieron otra cosa que levantarlo, victimizarlo y fidelizar el voto del radical. Que creció, exponencialmente día a día. Y habría que preguntarse qué hubiese pasado con unos días de campaña más o con una mayor cantidad de votantes.
Y además, por cada nota o entrevista, propia y ajena, publicada en los medios, salieron en patota muchos empleados o, peor, funcionarios municipales, agrediendo al opositor o peleando con vecinos por las redes sociales. Otra de las dudas es si eso de algo sirvió o si no habrá molestado al vecino al que tal vez no les guste que quienes perciben un sueldo de la administración municipal salgan en su tiempo libre a chicanear en las redes de los medios.
También la elección de los integrantes de las listas de Concejales y Tribunos incidió. O mejor dicho, no lo hizo. En muchos casos gente de peso y en otros nuevas caras con potencial. Pero no se los usaron para la campaña, no se los dejó bajar mucho a la cancha. Ni una foto grupal, o una caminata juntos por los barrios. Nada. Porque, una vez más, debía alcanzar la imagen del Intendente. Ni hablar el Tribunal de Cuentas, que quedó en manos de la oposición por votos en blanco pero también, y deberían asumirlo, por cortes de boleta de vecinos a los que ni Diego Barrientos ni Gabriel Medina les parecieron opciones para ese rol.
Y finalmente los socios nuevos, Carolina Pinciroli Pablo Ortiz y Rodrigo Martínez se amontonan para adjudicarse esos 700 votos que marcaron la diferencia. Pero la verdad es que faltaron votos peronistas entre julio y septiembre, porque Morer y en parte Heredia, se los llevaron. ¿Sirvieron los socios nuevos? Sumaron algo? O se volvieron promesas que cumplir y pocos votos para atesorar? Unos aliados, o ¿un problema más?.
Las encuestas oficialistas no la vieron o fueron víctimas del voto vergüenza. Y el domingo a las 19 horas, a muchos les faltó al aire.
Se vienen cuatro años difíciles, con un panorama económico complicado, un Concejo que promete varias polémicas y negociaciones internas, un Tribunal de Cuentas en minoría y el sector del saieguismo, alejado, merodeando expectante.
El Intendente Electo Marcos Torres debería tal vez reflexionar sobre el hecho que más del 50% de la ciudad no lo eligió. Que quizás la gente, conforme con la gestión, quería saber cuáles eran sus propuestas, cómo sería su impronta . Conocer al hombre en carne y huesos, y no una continuidad o una extensión.
Ahora que, en buena honra ganó y gobernará por los próximos cuatro años, la ciudad necesita ver a su nuevo Intendente y escuchar su voz. Y quedará la duda, si no hubiese sido mejor que lo hiciera antes.
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