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Se cumplen siete años del crimen del cura Luis Cortés: un condenado, muchas dudas

El caso causó conmoción a nivel nacional. El cuerpo del sacerdote había sido hallado sin vida dentro de su vivienda de calle 3 de febrero. Estaba en el piso y envuelto en un espero humo, aunque ya no había fuego en el interior cuando arribaron los Bomberos.

En un principio, las versiones extraoficiales indicaban que podría haber muerto a causa del incendio, sin embargo esos dichos fueron rectificados por el fiscal un día después, momento en que confirmó que había sido asesinado.

El responsable, fue detenido 5 días después en la casa de un alto funcionario municipal donde realizaba diversos trabajos. Y, en 2018, Edgar “Pinguichi” Diaz fue condenado a la pena de prisión perpetua acusado de “Homicidio Criminis Cause”.

El Juicio
Las audiencias no fueron para nada predecibles. “Pinguchi” declaró que el verdadero culpable del hecho había sido su padre, Jesus “El Gringo” Diaz, y que no se había animado a decirlo porque se trataba de “su papá”. Hubo un careo pocas veces visto en Tribunales y Jesús, quien ni siquiera había estado en la mira del fiscal, desmintió esas acusaciones. “Es un manotazo de ahogado”, había señalado Daniel Villar en aquel entonces; abogado querellante del caso; refiriéndose a que el joven sólo quería desprenderse de la causa en la que ya sabía que estaba complicado; apuntando contra su padre sólo porque éste tenía antecedentes penales.

Pero, las pruebas más contundentes por la que condenaron a Edgar, habrían sido las huellas de unas zapatillas. Las cuales fueron secuestradas por la Justicia. Esto, y otros elementos retenidos de la casa del acusado, que lo ubicaban en el lugar del hecho.

En 2018 y a un año y cuatro meses de su condena, Pinguichi mantuvo una entrevista exclusiva con RESUMEN en la cual siguió sosteniendo su inocencia y dijo que de lo único que había sido culpable era de haberle hecho caso a su padre en trasladar unos elementos y venderlos “sin saber cual era la procedencia de los mismos”. “Mi papá me dio cosas para que llevara a Carlos Paz, no sabía de dónde eran, tampoco sabía que era para venderlas. Me dijo que las lleve, y las llevé. Los testigos, también lo dijeron”, confesó.

“Yo no maté al padre Cortés, todo el mundo sabe quien fue. Fue “El gringo” Díaz. Nunca entendí porque lo protegen tanto”, agregó Edgar quien hasta negó haber estado en el lugar del hecho. “No estuve y no hay ninguna prueba de que haya estado. La Justicia lo sabe. Si hay pruebas, en cambio, de que mi papá estuvo en el lugar, pero nunca quisieron investigarlo; y encima, tomaron su declaración como verdad absoluta”.

Fue un reconocido abogado de la ciudad quien si bien no trató a Pinguchi como un perejil, señaló a su padre como involucrado en el hecho. A éste y hasta a una mujer, tampoco nunca investigada. “El Gringo Díaz” quien hoy también esta detenido y aguarda juicio acusado de ser uno de los autores del asalto al dueño del “Tio Pelado”.

Hoy, a siete años del crimen y con una condena más que firme, muchos siguen teniendo dudas.

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