Sociedad

11 de Enero de 2017

“Te piden que denuncies, y después te dejan sola”

El relato corresponde a una mujer que fue echada a la calle por la familia de su ex marido luego de que lo denunciara porque había violado la restricción. “Estás absolutamente sola cuando pasan estas cosas”, manifestó.

Un nuevo caso de violencia de género deja al descubierto la falta de previsión que tiene el sistema judicial y la ausencia además de políticas públicas en torno a los cientos de casos que suceden por año en la ciudad.

Adela Rodríguez sobrevive en una casilla ubicada en barrio 1º de Mayo. Ella y sus dos hijas fueron echadas a la calle por la familia de su ex marido hace pocos días. Luego de buscar un lugar donde vivir, se alojó momentáneamente en la casa de otra de sus hijas, que además tiene 3 niños.

Viven en una pequeña habitación, en total estado de hacinamiento y duerme junto a sus niñas en un colchón en el piso. “No puedo quedarme más acá, no hay lugar para todos, pero no tengo donde ir. Fui a Tribunales, a la Policía, a la Secretaría de Desarrollo Social, pero en ningún lugar pudieron darme una solución. Es decir, te instan a que denuncies pero nadie puede ayudarte cuando estás en la calle; me dijeron que la causante de que él esté detenido fui yo con mi denuncia así que no pueden hacer nada”, afirmó a Resumen.

El caso
A diferencia de otros hechos relacionados a este tema, Adela cuenta que en 10 años nunca tuvo problemas con su pareja. La primera vez fue en noviembre cuando le dio una paliza por lo que ella radicó la denuncia y la Justicia le aplicó a él una restricción para que no se acerque a su esposa: “Seguí viviendo en la casa donde estábamos, es decir la de su familia; me pasaba el dinero todos los viernes y no se acercaba cumpliendo con todo lo establecido; pero después de año nuevo yo volví de Córdoba porque había ido a visitar unos familiares para fin de año y lo encontré en la casa; le dije que se fuera porque tenía una restricción y yo me ausenté dos horas para darle tiempo que se vaya. Cuando volví seguía ahí por lo que llamé a la Policía. No se resistió cuando llegaron y lo llevaron detenido. Después de eso su familia tiró mis cosas y la de mis hijas a la calle por lo que desde ese día busco un lugar donde vivir”, cuenta entre lágrimas.

La mujer no tiene trabajo y la manutención de las niñas se hacía a través del dinero que le suministraba su ex pareja todas las semanas, y por eso ahora se encuentra desamparada: “Él está detenido por lo que yo no recibo plata, y además nadie puede ayudarme.¿Para qué te piden que denuncies y después te dejan sola?. Si hubiera sabido no llamaba a la Policía ni hacía denuncia. Estás absolutamente sola cuando pasan estas cosas y el Estado está totalmente ausente”, finaliza.

La ordenanza que nunca fue
El proyecto de ordenanza que intentaba amparar a las víctimas de violencia de género duerme el sueño eterno en la Comisión de Salud del Concejo Deliberante luego de varios debates.

El escrito presentado en un primer momento por el concejal de UPC Roberto Urreta, contenía cuatro puntos fundamentales, uno de ellos y el único que se aprobó en el Concejo Deliberante fue la creación del Consejo de la Mujer; el resto (Hogar de contención para las víctimas, la participación de la gente en relación a proporcionar ayuda económica o la posibilidad de entregar en comodato una propiedad, y la creación de un área específica de violencia de género que atienda en el municipio con guardias de 24 hs) pasó a Comisión y ninguna de estas propuestas aún tienen solución.

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