Editorial

12 de julio de 2015

Renuncias, crisis institucional e internas en UPC

Facundo Torres amenaza con desmembrar el Ejecutivo. Saieg, por su parte, espera el llamado de Torres para acomodar las cargas. La crisis que todos conocíamos, se hizo pública este fin de semana.

Si bien los matutinos cordobeses anunciaron como “sorpresiva” la renuncia del ahora ex ministro de Gobierno y Seguridad Walter Saieg; en Alta Gracia solo se esperaba la rúbrica debido a que sus intenciones ya estaban confirmadas en su círculo íntimo desde hace varias semanas.

El accionar de Saieg fue el puntapié inicial para confirmar y hacer pública una crisis interna que se viene sosteniendo “con los dientes” desde hace bastante tiempo; sin contar la catarata de acciones a consecuencia que esto genera empezando por la casi inminente renuncia del ahora titular del Ejecutivo, Facundo Torres, de varios de sus funcionarios y concejales, y una interna feroz que se desata a partir de este lunes.

Como ya nos tiene acostumbrados, Saieg confirmó su alejamiento con total tranquilidad y argumentando que es una devolución al casi 50 % del electorado que lo votó y lo reeligió para legislador departamental el pasado domingo, por lo que retoma la conducción de la ciudad. Sin embargo desde los pasillos del ministerio es un secreto a voces que su gestión no fue lo que se esperaba, punto caliente si se tiene en cuenta que la seguridad es uno de los ítems que De la Sota resalta como principales en su lucha presidencial.

“Tengo la obligación moral de terminar con mi mandato y reforzar con mi presencia para que Unión por Córdoba siga conservando el gobierno de Alta Gracia”, sostuvo a minutos de ser confirmada su renuncia; sin embargo hay quienes sostienen (incluso de su mismo grupo íntimo de militantes) que no es necesaria su presencia en la ciudad para que UPC retome el poder.

El hijo herido
Facundo Torres se hizo cargo del Ejecutivo en diciembre de 2013, momento en que Saieg asumió como ministro de la provincia debido “a que el gobernador lo necesitaba”. A poco tiempo de hacerse cargo del sillón de Lepri, Torres reacomodó el gabinete con gente de su confianza y se preparó para afianzarse en el poder hasta diciembre de 2015; sin embargo los titulares de los diarios (y no un lógico llamado telefónico) le anunciaron este sábado que el intendente de licencia retomaba antes de lo previsto.

Torres ha logrado casi 75 % de imagen positiva en las últimas encuestas y se encargó de distribuir por la ciudad carteles confirmando su postulación para el 2015 la misma noche que entró con guardaespaldas al búnker peronista y que Saieg festejaba en Córdoba la victoria electoral y “dejaba para después” su supuesto apoyo a Facundo como “el” candidato local para el 27 de setiembre.

“No vamos a permitir otra falta de respeto” se les escuchó decir a los militantes del ala de Torres este sábado mientras se acomodaban en un plenario cerrado en la casa del concejal Iván Poletta y planificaban los pasos a seguir.

Reuniones urgentes, llamados pidiendo apoyo a Juan Schiaretti (gobernador electo que le dio la derecha públicamente a la candidatura de Torres) y planeamientos de último momento pusieron en escena una obra que durante mucho tiempo quiso ocultarse: la crisis institucional local de UPC.

Los cierto es que las decisiones están tomadas (o casi). Facundo y sus seguidores, planean desmembrar el Ejecutivo mañana mismo a la tarde cuando Walter asuma nuevamente como Intendente debido a un respaldo popular que dicen estar seguros de tener. Mientras tanto esperan las decisiones de un Saieg que nos tiene acostumbrados a guardar siempre una as bajo la manga.

¿Tendrán en cuenta la posibilidad de que Saieg acepte las renuncias y se sume a la pelea? ¿Fin de la gestión peronista? En un mundo que corre mucho más rápido de lo que quisiéramos, las horas que nos separan del lunes pueden ser letales tanto para uno como para el otro y dejar el camino servido al máximo referente radical… como ya ha sucedido en otras oportunidades.

Mientras tanto, los altagracienses miran ¿sorprendidos? otra jugada política que deja al costado el sentir popular.

Por Claudia Fernández

Comentarios