Deportes

27 de diciembre de 2016

Matías Cuffa: patrón de la mitad de cancha, dueño de las pelotas divididas

Desde 2002 que juega en el Calcio italiano. Es ídolo en Padova, donde estuvo a punto de ascender a Primera. Ejemplo adentro y afuera de la cancha.

Matías Cuffa juega, desde hace 15 años en fútbol italiano. Con distintas camisetas, recorrió casi todo el país, jugó con muchos de los grandes y logró ser ídolo en los equipos donde estuvo. Charla con Diario Resumen haciendo un repaso de su carrera.

Contame de tus inicios, acá en Alta Gracia…
Comencé a jugar a los 5 años en Platense, en la Liga Infantil donde aprendí muchísimo de fútbol y de valores; luego a los 11 años jugué en Juniors, pero seguía con el baby. Se complicaba por los horarios, mis viejos hacían un esfuerzo enorme. Me volví y comencé a jugar en Deportivo Norte donde debuté en Primera a 14 años.

Cómo fue eso…
Crecí muchísimo, porque jugar un campeonato de esos con gente mucho más grande me ayudó a estar en contacto con el verdadero ambiente del fútbol. El debut fue contra Brown, en Malagueño. El técnico era Tavi Coloccini.

¿Qué te acordás de tu debut?
Estaban en “Chancho” Bazán, el gringo Chesta, Marcos Evangelista, entre otros. Ese día ganamos 2 a 1 e hice un gol. Me acuerdo estaba mi abuelo en la tribuna con mis viejos

¿Y cómo siguió la historia?
Estuve un año y medio. Luego, Talamonti me llevó a River. Estuve más de un año y la experiencia fue muy buena, pero por errores míos no rendí y tuve que volver. Volví al Depo, luego a Instituto, pero no anduve. El problema era yo. Estaba Urruti, que me llevó a Newell´s, y de ahí a Italia.

¿Cómo se dio?
El pelusa me contactó con Rosín, un empresario que me trajo. Llegué a prueba al Udinese, no quedé. Era un fútbol muy diferente, el salto era grande. Acá, si no sos rápido de cabeza, te comen

¿Y cómo arrancó tu historia en Italia, entonces?
Empecé en el Isernia, en la Serie D. Salimos campeones pero no nos pagaban. Yo decía “estoy acá y no me pagan, me vuelvo a mi casa”, pero yo sabía lo que era el sacrificio, el que no te regalen nada, jugar con zapatillas rotas de chico o con los botines que me compró mi viejo, dos números más grande porque me tenían que durar. Estoy orgulloso de contar estas cosas porque me forjaron como persona

¿De qué vivías ese tiempo que no cobrabas ahí?
Nos daban de comer en un hotel y vivía con dos argentinos más.

Y seguiste escalando categorías, C2, C1, C y el punto culminante con el Padova en la Serie B…
Estuve en la C por algunos años. Con el Padova estuvimos ahí de ascender a Primera, perdimos la final con el Novara, luego de eliminar a Livorno y Torino.

Igual, hasta hoy, en Padova sos Gardel…
Si, me quieren mucho. No sabés lo que fue en Torino hacer un gol y callar a 50 mil personas! Fueron momentos impresionantes los que viví en Padova.

Inolvidables…
Si, pero nunca hay que olvidarse de las personas que te ayudaron; la humildad es la cosa más hermosa del mundo. No creerse más que nadie porque cuando se termina el cartel de futbolista queda el hombre y eso es lo importante.

Cuándo empezaste a decir “vivo del fútbol”, a sentir que todo el sacrificio daba frutos?
Después de dos años acá. Antes de venirme para acá, me bancó siempre mi viejo, siempre me enseñó a ganarme las cosas y de chiquito íbamos con mis hermanos a trabajar. Uno con el verdulero, otro con el carnicero y otro con el panadero y todos traíamos un poquito de cada cosa.

¿Cómo es tu familia itaiana?
Estoy casado. Mi esposa, Angela es italiana y tengo un hijo que se llama Simone tiene 8 años nació el 8-8-2008. Más 8 imposible (risas)

El 8 ha estado siempre presente en tu vida…
Si, es mi número. Camiseta 8, 88… siempre usé esos números.

¿Y cómo anda la cosa en Viterbesse, en tu club actual?
Bien ya son los últimos años q me quedan para seguir jugando pero estoy bien físicamente y con contrato hasta junio de 2017. Tenemos chances de liguilla para buscar el ascenso, vamos a lucharla hasta el final.

¿Ya pensás en un futuro de pantalones largos?
Mirá, estoy recibido de técnico. Pero dependerá de la propuesta que tenga cuando se me venza el actual contrato.

Matías Cuffa, eterno volante del fútbol italiano con 370 partidos oficiales en el lomo, se define como “un jugador hoy, más táctico que físico, un volante que le gusta pisar área ajena. Me gusta jugar siempre la pelota en vertical y voy siempre para adelante. Adentro de la cancha soy terrible, te mato si puedo. Afuera soy más bueno”. Tiene 35 años, sigue siendo figura en el duro ascenso italiano. Llegó a ser ídolo, pero su mayor capital es no olvidar sus orígenes.

El pibe de Platense que se codeó con los más grandes

Desde 2002, cuando Matías Cuffa llegó al fútbol italiano a este presente, buscando el ascenso a la Serie B, pasaron varias camisetas por su vida. Repasemos: Isernia, Sangiovannese, Tívoli, Gela, Pisa, Foggia, Catanzaro, Portogruaro, Padova, Matera, San Marino y actualmente Viterbesse.

Muchos equipos, varios títulos conseguidos, varios ascensos y muchas historias de cancha para contar. Historias de esas que lo emparentaron con grandes figuras del fútbol italiano y mundial. En algunos casos, por tenerlos de compañeros; en otros por ser rivales.

“Entre los argentinos, me tocó jugar contra “Chiquito” Romero, que estaba en la Sampdoria, o contra Rodrigo Palacios y Lucas Pratto, que jugaban en el Genoa”, comienza a repasar Matías. Pero a lo largo de más de 400 partidos entre oficiales y amistosos, los nombres famosos se seguien acumulando en la memoria del pibe de Alta Gracia, surgido en Platense y que pisó Primera jugando a los 14 años en el Deportivo Norte.

“Me tocó jugar contra Alessandro Del Piero, una leyenda. Fue en un partido amistoso. Yo era el capián de Padova y él jugaba en el Sidney FC de Australia, que estaba de gira por Italia. Imaginate que era la estrella de ese equipo, un jugador que ya estaba grande, pero era un fenómeno”, recuerda Cuffa.

Pero no fueron los únicos grandes con quienes compartío fútbol: “Jugué junto a Matteo Darmian que ahora está en Manchester United y con Kareem el-Shaarawy, que luego fue figura en el Milan y ahora está en la Roma. Sigo en contacto con ellos porque ser buena persona es lo principal siempre”.

Comentarios